lunes, 13 de abril de 2015

DÍA DEL NIÑO, NIÑA Y ADOLESCENTE



Por Martha Huallpa


Cada 12 de abril se celebra el día de la niña y niño boliviano, es una fecha para reafirmar los derechos de los niños y niñas de todo el mundo, aunque los demás días se los olvida.

Las y los pequeños son el futuro de nuestro país, por eso tenemos que valorarles y no maltratarles, por el contrario, deberíamos protegerles y cuidar de su salud, alimentación y educación.

En la ciudad la mayoría de los niños y niñas son agasajados en horas cívicas, las clases se interrumpen pues hay baile, música y golosinas para hacer sentir especiales a los y las pequeñas. En esta fecha algunas instituciones tratan  de difundir entre niños y niñas información sobre sus derechos y obligaciones, por ejemplo diferentes oenegés y la policía, pero el resto del tiempo hay muy poca difusión al respecto y hay un olvido notorio de la situaciones difíciles por las que un niño o niña muchas veces tienen que atravesar, por ejemplo cuando se ven obligados u obligadas a trabajar.

En el campo es muy diferente, allí no festejan como en el área urbana. La situación económica de las familias no permite que los niños y niñas tengan un día de festejo. Los padres y madres salen a trabajar la chacra y los niños y niñas tienen que levantarse temprano para ir a la escuela, porque generalmente viven lejos del pueblo, donde se construyen los centros educativos. Muchos niños y niñas también deben ayudar a sus familias, las labores que se les designan son pastear ovejas, cuidar a otros animalitos  o trabajar en la chacra, esto después de salir de la escuela, por eso en el campo casi no hay tiempo de festejos para las wawas.

Lo que es evidente todos los días, es la desprotección en la que se encuentran los niños y las niñas, pues todos los días, quizás no el 12 de abril, los y las pequeñas están expuestos al abuso. Padres y madres muchas veces les descuidan, pero hay mucho más descuido por parte del Estado, quien se supone que debe resguardar a los sectores más vulnerables. No basta con promulgar leyes a favor de un sector de la población, hay que hacer respetar cada artículo, hacer respetar los derechos que tienen niños y niñas, también los 364 días restantes del año.                      

lunes, 6 de abril de 2015

UNA ALIMENTACIÓN SANA ES IMPORTANTE



Por Cristina Ibáñez

Una alimentación adecuada es muy importante. Es aquella que brinda una gran variedad de nutrientes para un buen desarrollo y  mantenimiento de nuestro organismo.

El cuidado en el equilibrio de la alimentación es fundamental para los niños, niñas y adolescentes, ya que se encuentran en  un etapa de crecimiento importante, por lo tanto su cuerpo necesita mucha  energía y nutrientes, que les permita realizar diferentes actividades, entre ellas el aprendizaje.  

Por otro lado, cada día son más las personas que se  enferman y mueren por complicaciones relacionadas a una mala alimentación. Por ejemplo las enfermedades que atacan al corazón, el colesterol,  la diabetes, los problemas renales y otros. Son algunas de estas enfermedades que están afectando la salud de los hombres y las mujeres, pero también a los y las jóvenes, niñas y niños en todo el mundo, lamentablemente nuestro país no es la excepción.

Hace décadas nuestros tatarabuelos, abuelos y abuelas, se alimentaban con productos sanos naturales y nutritivos, producidos   por sus propias manos, sin necesidad de alteración química. Ellos y ellas eran personas sanas, casi no padecían de enfermedades, como ahora pasa con mucha gente.

Nuestro cuerpo necesita también proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y otros que se encuentran fundamentalmente en verduras, frutas y cereales. También el agua es vital para el buen funcionamiento del cuerpo humano.

Los alimentos de origen animal, en cantidad moderada, aportan proteínas de buena calidad, grasa, vitaminas, hierro y calcio.

Los padres y madres debemos alimentar a nuestros niños y niñas  desde muy pequeños de manera adecuada y variada, para  que así se les haga un hábito y se reduzcan los riesgos de enfermedades, además tener una calidad excelente de vida.  

miércoles, 1 de abril de 2015

LAS TRABAJADORAS DE HOGAR TENEMOS QUE SEGUIR LUCHANDO



Por María  Paco

Las trabajadoras del hogar, antes de organizarnos en sindicatos o de otras maneras, hemos pasado por cosas muy ingratas, injusticias, explotación y discriminación.  

Las niñas y jóvenes en el área rural solo tenían la posibilidad de estudiar hasta quinto de primaria, pero las que tenían suerte, pues otras, o no tenían recursos, o sus padres no las dejaban ir a la escuela. Por ello, para buscar otras oportunidades, muchas nos hemos visto obligadas a migrar lejos de nuestras familias y del lugar donde nacimos.  

La mayoría de las migrantes, llegando a la ciudad no sabíamos ni leer ni escribir, todo porque nuestros padres  de mentalidad machista creían que las mujeres no necesitamos estudiar, así   nos sumergieron en la ignorancia y pasamos a engrosar las filas de las trabajadoras de hogar, no es que sea malo, pero es casi el destino obligatorio para nosotras las migrantes. 

En los empleos como trabajadora del hogar, también hay diferencias, pues podría clasificarlas en: las mujeres que tienen suerte y son a quienes se les respeta todos y cada uno de sus derechos, de estas hay muy pocas. 

Las otras compañeras son las que tienen menos suerte, pero por lo menos pueden salir los domingos y se les concede algunos de sus derechos, como “libertades” entre comillas, por ejemplo algún tiempo mínimo para poder estudiar. Y por último están las compañeras que no tienen suerte, que son muchas, explotadas por su empleador o empleadora, a las que no se les reconocen sus derechos, e incluso se las tiene en situación de esclavitud, porque aparte del exceso de trabajo, no se les paga.  

Para los tres tipos de trabajadoras hay presión en el empleo, ninguna se salva, pues los jefes o jefas todo el tiempo nos controlan con mucha desconfianza, como si nosotras no tendríamos valores y no trabajáramos a conciencia.

Algunas veces, por accidente, al  limpiar se nos rompe algún adorno o plato o alguna vez nos ha pasado que quemamos el arroz, son cosas que le puede pasar hasta él o la más experta. Pero los y las jefas no entienden eso y lo primero que hacen es descontarnos el sueldo que tanto nos cuenta ganar y cuando nos parece una injusticia y nos atrevemos a reclamar, nos discriminaban llamándonos “imillas boconas”, encontrando el pretexto perfecto para despedirnos sin  sueldo ni beneficios. Aun así, en un lugar donde el que tiene plata tiene poder y puede ejercer abuso en contra de las que no tenemos, nos cansamos y nos hemos organizado y hoy en día las trabajadoras del hogar hacemos historia en el mundo. El camino no ha sido fácil y pese a los tropiezos, organizadas podemos reclamar nuestros derechos, visibilizarnos como sector y reivindicar nuestra labor. Se han conquistado leyes y reglamentos en favor de las trabajadoras del hogar, las autoridades casi no hacen respetar ninguna de estas, pero nosotras, como hemos venido luchando hasta ahora, lograremos que se respeten los derechos que nos hemos ganado a base de esfuerzo.